Por: Hugokoatl Galván (@RockticiasLED)
Verás que no estoy solo,
somos muchos los proscritos,
los bastardos, los malditos.
“Prohibido”: El Mastuerzo.
No nos engañemos. En diversos momentos de la historia del rock en México, esta música ha andado de manita sudada con la propaganda. No tomes dicha palabra, propaganda, como sinónima de los carteles en los que políticos sonríen pidiéndote el voto. La propaganda es mucho más profunda y se mueve en diferentes campos. Pa’ acabar pronto, la propaganda no es más que la propagación de ideas (las que sean, desde religiosas hasta sociales). Por supuesto, los roqueros mexicanos no han estado exentos de esa propagación de ideas gracias a su ostentación como líderes carismáticos de la juventud; eso lo han expresado en innumerables ocasiones, ya sea a través de las letras de sus canciones o sus presentaciones en vivo.
Con motivo del Wirikuta Fest, la siguiente reseña de momentos roqueros con conciencia en México, especialmente en la capirucha, sólo expondrá aquellas conglomeraciones musicales en las que el rock ha sido usado como un vehículo para la concientización (política, social, estudiantil, de salud y las miles de mixturas que se encuentran entre ellas) del público.
Festival de Rock y Ruedas de Avándaro
Fecha: 11 y 12 de septiembre de 1971.
Objetivo: Reunión juvenil.
¿Reunión juvenil? ¿Esa era la lucha? Sí, al menos de una manera tácita. No debemos olvidar que tres meses antes de Avándaro ocurrió el famoso Halconazo (11 de junio) en el que hubo una nueva represión dirigida hacia los estudiantes. Antes de ello, recordemos que el 2 de octubre de 1968 no se olvida. Además, durante la década de los sesenta, tenemos el cierre constante de los cafés cantantes y el desalojo con lujo de violencia que hacía la policía del, en aquel entonces, Departamento del Distrito Federal, el cual se encontraba bajo la regencia de Ernesto Uruchurtu. Vaya, el PRI le tenía pavor a las reuniones juveniles aunque estas fueran sólo para escuchar música. En Avándaro no hubo la necesidad de pancartas o discursos, la simple reunión de 250 mil jóvenes (cifra citada por José Agustín en Tragicomedia mexicana II) fue un mensaje claro para el gobierno de Luis Echeverría: el legítimo y necesario derecho de los jóvenes para reunirse.
Las peñas
Fecha: mayor esplendor durante la década de los setenta.
Objetivo: Protesta política/apoyo a movimientos campesinos y obreros/anti-priísmo.
Para la década de los setenta, el Che Guevara ya estaba muerto y la revolución cubana asentada. La guerra fría entre Estados Unidos y la URSS estaba más que caliente. En México, la situación no era precisamente el American way of life vendido desde el sexenio de Miguel Alemán (1946-1952) y el desarrollo estabilizador de Ruíz Cortines (1952-1958) sólo desarrolló a unos cuantos. A falta del Che, Lucío Cabañas, guerrillero de Guerrero, fue idealizado como el luchador social por excelencia; no era el único, organizaciones como el Consejo Nacional de Huelga, nacido en el 68, seguía vivo, la Liga Comunista 23 de septiembre exponía el ala más radical del pensamiento marxista-leninista y, a finales de la década, Rosario Ibarra de Piedra formó el Comité ¡Erueka! que tenía por objetivo hallar a los desaparecidos políticos.
La música tuvo una participación importante. Aunque algunos músicos roqueros, como Federico Arana, calificaban despectivamente al movimiento que se desarrollaba en las peñas como folcloroides por su cercanía a la trova, agrupaciones como Los Nakos, La Tribu (no confundir con la banda regiomontana del mismo nombre de la onda chicana) y Grupo On’ta exponían a través de sus canciones su apoyo a la ideología de izquierda. Algunos músicos más reconocidos actualmente también participaron activa y musicalmente en el movimiento: José Cruz (líder de Real de Catorce), León Chávez Texeiro, Rafael Catana y Guillermo Briseño formaron parte de la Liga Independiente de Músicos y Artistas Revolucionarios (LIMAR), además de que estaban afiliados al Partido Comunista Mexicano.
Antes del siguiente punto cabe un paréntesis. Sabemos que durante la década de los setenta el rock capitalino se refugió en los hoyos fonquis, sin embargo la historia de estos lugares es un tanto negra. Armando Vega Gil expone en Diario íntimo de un guacarróquer que algunos de los hoyos eran controlados por gente del PRI. La ganancia era doble: la que el público pagaba por entrar al concierto y la del apañón que ocurría durante el mismo. Víctor Roura va un poco más allá en Polvos de la urbe, pues le pone nombre y apellido a una de las personas involucradas como poseedores de esos hoyos: Pako Gruexxo (una de las cabezas detrás de Bakita Records y de los intentos fallidos de Avándaro 2 y 3, en 2006 y 2009 respectivamente).
Maldita Vecindad y el terremoto del 85
Imposible ignorar el compromiso con diversas causas de los integrantes de Maldita Vecindad. Enumerar cada acto en apoyo de esas causas tendría por resultado una lista inacabable. En especial, no se debe olvidar que uno de los primeros conciertos que La Maldita Vecindad y Los Hijos del 5º Patio ofreció con ese nombre fue a las 10 de la noche del 9 de junio de 1985, afuera del antiguo Auditorio Nacional, en un concierto organizado por el Partido Socialista Unificado de México (PSUM).
Tres meses más tarde, el gobierno de Miguel de la Madrid fue impotente (u ominoso) ante el terremoto del 19 de septiembre de 1985. De entre todas las vidas perdidas, el rock ondeó a media asta su propia bandera con el fallecimiento de Rockdrigo González. No obstante, la sociedad civil rebasó al gobierno, demostró mejor organización para salvar vidas. La historia de Maldita Vecindad siempre se remite a este momento pues Roco y compañía comenzaron a tocar en las calles frente a los campamentos improvisados de los damnificados. ¿Qué objetivo tenía esto? Dar un poco de entretenimiento a la gente nunca será en vano, menos aún posterior a una catástrofe de la magnitud de 8.5 grados Richter.
El CEU y el germen de una nueva generación
Fecha: enero de 1987
Objetivo: Evitar el alza de cuotas en la UNAM.
El fantasma neoliberal siempre temido en la UNAM se posó una vez más durante la rectoría de Jorge Carpizo. Estudiantes y docentes formaron en octubre de 1986 el Consejo Estudiantil Universitario (CEU), el cual encausó la famosa huelga de 1987. Durante el primer mes del paro (enero de 1987), el espacio de Ciudad Universitaria conocido como Las Islas abrió por vez primera sus pastizales al rock. Nina Galindo, Eugenia León y Cecilia Toussaint fueron la atracción principal de aquel concierto en apoyo a la causa estudiantil.
Mientras tanto, al otro lado de Ciudad Universitaria, en el Centro Universitario de Teatro, una joven tapatía recién afincada en el DF de nombre Rita Guerrero también se unió al movimiento. Junto a algunos de sus compañeros montó una obra basada en América de Franz Kakfa. Ahí conoció a los músicos de una banda de jazz llamada Los Psicotrópicos, la cual estaba compuesta por Juan Sebastián Lach, Taniel Morales, Andrés Loweve, Jacobo Lieberman, Poncho Figueroa y Pablo Valero. Posteriormente, quien después sería conocida como la comandanta Rita se unió a algunos de esos músicos y surgió Santa Sabina.
El EZLN
A pesar de que en el primer minuto del primer día del primer mes del último año de gobierno de Carlos Salinas de Gortari entró en vigor el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte entre Canadá, Estados Unidos y México), con el cual se decía que México entraría de lleno al selecto grupo de países líderes del mundo, en esa misma fecha, ese mismo 1 de enero de 1994, el país conoció al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Este grupo chiapaneco no era nuevo, databa al menos de finales de la década de los ochenta (otros se remiten al zapatismo revolucionario mismo). Sin embargo, hasta esa fecha los mexicanos conocieron a dicho grupo político-militar.
Entre los jóvenes y músicos hubo muchos comprometidos con la causa (¿cuál causa?, una simple: que las bondades de “entrar” al Primer Mundo también llegaran a las comunidades indígenas, de menos las indispensables: salud y educación). Rápidamente la UNAM se volvió el ágora desde donde el EZLN comunicaba sus ideas a los capitalinos. En la Facultad de Filosofía y Letras, principalmente, se organizaban conferencias, mesas, reflexiones y demás ejercicios de diálogo. En Las Islas, el Espacio Escultórico y el Estadio de Prácticas, se realizaron conciertos en apoyo a las comunidades zapatistas. Fueron muchos los conciertos pero en la memoria colectiva sobreviven tres de 1995: Rock por la paz y la tolerancia, Doce serpiente y Rock de la consulta, este último se iba a realizar en el Estadio de Prácticas pero, “inexplicablemente”, irrumpieron unos jugadores de fútbol americano que se encargaron de desmontar el escenario (al más puro estilo porro: con lujo de violencia). Esto no evitó que se realizara el concierto, pues se terminó efectuando en la explanada de Rectoría.
Los toquines no se organizaban por obra del Espíritu Santo, las manos que estaban detrás pertenecían a estudiantes y músicos organizados para tales efectos. Algunas de las organizaciones surgidas fueron: Caravana Ricardo Pozas, Batallón de los Corazones Rotos, La Bola y, la más recordada de todas, Serpiente sobre Ruedas, liderada por Guillermo Briseño. El apoyo a los zapatistas no se limitaba en efectuar conciertos, pues la entrada a los mismos (monetaria o en especie) era destinada a las comunidades gobernadas por las juntas de buen gobierno. Sumado a ello, Serpiente sobre Ruedas dio un paso más: grabó el disco Juntos por Chiapas en el que participaron Guillermo Briseño, Café Tacvba, Maldita Vecindad, El Tri y artistas extranjeros como Fito Páez, Andrés Calamaro, Mercedes Sosa, Los Tres e Illya Kuryaki.
Una más en la UNAM
Las sequías en la Sierra Tarahumara no son nuevas. Cada año en el periodo otoño-invierno la sociedad se escandaliza por las muertes a causa de la sequía y cada año los gobiernos (federal y local) en turno prometen la historia sin fin: apoyar a los tarahumaras para que al próximo año no se repita la problemática. En 1994 se escribió un episodio más de esta historia. Sin embargo, en CU se organizó un concierto el 24 de noviembre para enviar víveres a las comunidades afectadas. El Clan, Ansia, Guillotina y Raxas fueron algunas de las que participaron.
Esfuerzos contra el SIDA
Con el nacimiento de la década de los noventa y la muerte de algunas figuras a causa padecimientos derivados del SIDA (la más conocida, la de Freddie Mercury en 1991; en México no se puede olvidar la de Julio Haro, líder de El Personal, en 1992), surgió la organización Red Hot cuya principal acción es realizar discos acoplados de músicos reconocidos para recaudar fondos destinados a instituciones que buscan una cura, o bien, aquellas que emprenden campañas de prevención contra el VIH.
El décimo disco de Red Hot estuvo dedicado a América Latina, se le llamó Silencio = Muerte. En él participaron Los Lobos, La Cuca, Todos tus Muertos, Los Fabulosos Cadillacs, Los Pericos y la famosa colaboración que David Byrne tuvo con Café Tacvba para el tema Yolanda Niguas.
La lucha no ha parado ahí, en 2008 surgió la organización VIH No Es Una Banda de Rock que tenía por objetivo concientizar a los jóvenes sobre el VIH y otras enfermedades de transmisión sexual, además de las medidas de precaución, sobre todo el uso de condón. Diversas agrupaciones se unieron a la iniciativa hablando sobre el tema durante sus conciertos o entrevistas, o bien, permitiendo la repartición de volantes y la presencia de módulos de información respectivos al tema durante sus presentaciones en vivo. Algunas de las bandas que se inscribieron fueron: Celso Piña, DLD, Los Daniels, Hong Kong Blood Opera, El Gran Silencio y Los Gatos, entre otros.
ChiaPAZ
El 3 de marzo de 2001 es un día histórico para la televisión en México. Las dos únicas televisoras nacionales con concesión se unieron, no para mantener su duopolio, sino para apoyar a las comunidades indígenas chiapanecas (a pesar de que Vicente Fox prometió acabar en 15 minutos el conflicto de Chiapas, este aún permanecía). El Estadio Azteca fue el escenario (para los que no asistieron, los canales 2, 4, 5, 7, 9 y 13 fueron la vía de acceso) y Jaguares y Maná los elegidos para esteralizar el concierto Unidos por la paz. El costo de los boletos varió entre los 50 y 200 pesos y se dice que lo recaudado fue destinado en su totalidad para las comunidades de escasos recursos en Chiapas. El concierto duró tres horas y, además, ha sido la única ocasión en que dos bandas de rock mexicano han llenado el Coloso de Sta. Úrsula.
The Sound Strike vs SB1070
En 2010, el racismo dirigido contra los latinoamericanos volvió a ser motivo de escándalo en la agenda Estados Unidos-todos los países que están al sur. La gobernadora del estado sureño Arizona (colindante con Sonora), Jan Brewer, impulsó la iniciativa de ley SB1070, la cual, en términos generales, dotaba a la policía de detener sin una orden para ello a todo aquel sospechoso de ser un inmigrante ilegal.
Zack de la Rocha (de ascendencia mexicana) impulsó una campaña llamada The Sound Strike, la cual tenía por objeto emprender un boicot, sobre todo económico, en contra del estado. Por medio de vídeos subidos a internet, conciertos y comunicados de prensa, entre otras acciones, The Sound Strike pretendía que Arizona fuera señalado como un estado racista, autoritario y demagógico. Musicalmente, invitaba a todo tipo de grupos (latinos y no latinos) a no presentarse en dicho estado, ¿con qué objeto?, con el de dejar en vías de quiebra foros pertenecientes a ciudadanos estadounidenses. La lógica era que al ver bajar sus ganancias, los dueños de esos lugares estarían en contra de la ley SB1070. En cierta medida la campaña, junto a otras, funcionó.
Algunos de los músicos mexicanos que se suscribieron a The Soun Strike son: Lila Downs, Rodrigo y Gabriela, Maldita Vecindad, Los Tigres del Norte, Café Tacvba, Sonidero Meztizo, Elis Paprika, 60 Tigres, Chikita Violenta, Frontline Guerrilla Sonora, Insite y Tungas, entre otros.
Artistas Solidarios
Mucho se ha hablado del Wirikuta Fest pero no es el único concierto con conciencia a realizarse en la Ciudad de México en estos días. El Polyforum Siqueiros ha abierto sus puertas a la serie de conciertos Artistas Solidarios que busca apoyar económicamente a la ONG Save The Children. El primer concierto se realizó el 18 de mayo, corrió a cargo de Ely Guerra y la temática fue “Falta de oportunidades para los jóvenes mexicanos”. El próximo será el 30 del mismo mes, tocará turno a La Gusana Ciega y al tema del “Bullying”. Para finalizar, Natalia Lafourcade se presentará el 22 de junio con la temática “Movilización ciudadana”.
El tema de cada concierto será expuesto durante el mismo, además, al artista invitado se le realizará una entrevista centrada en el tema agendado. Cada presentación se grabará y posteriormente se editará con el fin de recaudar fondos. Sumado a ello, la entrada a cada concierto cuesta $350, cifra que será donada a Save The Children.
Los anteriores son sólo algunos de los esfuerzos propagandísticos a los que los roqueros se han prestado a lo largo de la historia del rock en el DF. Cada uno de ellos ha generado críticas a favor y en contra, también se les ha calificado a algunos de los participantes como oportunistas gracias a la publicidad que da integrarse a cualquiera de estos movimientos. Sin embargo, ahí han estado. Por supuesto, no han sido los únicos movimientos. Faltan todos aquellos realizados en otras entidades y algunos otros realizados en el DF, pero para ello está el espacio de comentarios aquí abajo, para abonar a la memoria colectiva.
“Regida por decibéis,
The wind in the tres,