Cine en el lopezmateísmo

Publicado: enero 18, 2012 en Esas tareas ínfimas

Tarea hecha para la materia Historia y Procesos de la Comunicación en México II.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

Al terminar sexenio de Miguel Alemán el cine mexicano regresó a su oscura realidad en donde los “churros” eran amos y señores de las salas de cine. La culpa de que México regresara a su terrible realidad fílmica fue de todos los integrantes de la industria, pero el peso de la culpa recayó más en dos elementos: los directores y el Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica (STPC). Los directores tuvieron la culpa por casarse con un género comprobado (la comedia ranchera), que garantizaba salas llenas y por lo tanto ganancias; por el otro lado el STCP tuvo gran culpa por ser uno de los muchos sindicatos que se convirtieron al charrismo, en donde lo menos importante era el bienestar de la industria, menos aún de los agremiados.

A partir del sexenio de Ruiz Cortines y hasta el de Echeverría, México se vería envuelto en una reproducción eterna de las mismas películas, las mismas temáticas y los mismos actores de siempre. Realmente los sexenios de Ruiz Cortines, López Mateos y Díaz Ordaz fueron parte de los años más negros en la industria fílmica mexicana, al menos en el nivel más comercial.

Pero hubo algunas cosas en las que el cine mexicano sí cambió durante esa negra época, entonces pasó que el escenario por excelencia ya no fue el campo, ahora era la ciudad, y por lo tanto el protagonista modelo ya no era un charro o una adelita, sino que eran los adultos citadinos de la clase media-alta mexicana (recordar tiempos del desarrollo estabilizador). No obstante, esto no significó un cambio de fondo en el cine, sino que sólo hubo una mudanza de escenarios, entonces casi todas las películas siempre había una alberca, una cancha de tenis, unas escaleras de mármol, un minibar en la casa bien surtido, un auto deportivo, un balcón, espejos de cuerpo entero y viajes a Acapulco bajo cualquier pretexto.

Además, el cine incluyó e intentó representar a los jóvenes de la época. Ya eran los sesenta y el destrampe juvenil era todo un hecho en México, por ello los directores de cine y guionistas buscaron la forma de llevar al cine lo que pasaba en la vida real. Pero para esto surgieron dos modelos: el primero fue el que no tenía rocanrol (era más parecido a un drama telenovelezco que a una película para jóvenes) y las historias giraban entorno a cómo esos rebeldes sin causa buscaban que las jovencitas vírgenes, bien educadas, decentes, estudiosas, religiosas y futuras madres abnegadas se desviaran del buen camino al de la perdición y el rocanrol. La película por excelencia de este modelo es ¿Con quién andan nuestras hijas? de Emilio Gómez Muriel en donde la decadencia familiar y la falta de valores se maximizan hasta decir basta. En segundo lugar está el modelo rocanrolero. Las películas eran más movidas, había fiestas, chamarras de cuero, motos, faldas de crinolina y malteadas, en fin, la chaviza estaba en onda. Dentro de este modelo había dos vertientes: una era la realmente rocanrolera (la más escasa en producciones) y la otra era la semi rocanrolera. En la primera, la música era verdadero rocanrol, desde “Rock around the clock” de Bill Halley hasta “Yo no soy un rebelde sin causa” de Los Locos del Ritmo. En la segunda, el rocanrol era más bien balada, las protagonistas por excelencia eran Julissa, Mayté Gaos, Enrique Guzmán (ya sin los Teen Tops), César Costa (ya sin los Black Jeans), Manolo Muñoz, Albero Vázquez y la querida Angélica María. Todos ellos se enamoraban al ritmo de “Tu cabeza en mi hombro”, “Payasito” o similares.

No todo fue jóvenes, rocanrol y amores de verano, también surgió el primer metrosexual mexicano: Mauricio Garcés. Su éxito era tal, que tan sólo durante el lopezmateísmo (1958-1964) filmó 25 películas. Pero a pesar de ser todo un galán, no pudo destronar a Tin Tán con el récord de más besos en el cine, aunque como premio de consolación se generó el grupo “chicas Garcés”, entre las que destacaban Irma Lozano, Alicia Bonet, Maura Monti, Isela Vega, Norma Mora, Martha Navarro, Tere Vale, Eva Norvind, Graciela Lara, Raquel Olmedo y Evangelinda Elizondo, entre otras. Algunas de sus películas más destacadas durante el lopezmateísmo son Los fanfarrones (1960), De color moreno (1963) y Perdóname mi vida (1964).

También surgieron películas de tinte deportivo, las dos disciplinas más abordadas fueron la tauromaquia, representada por Arruza (iniciada en 1961 y terminada en 1967 debido a la muerte del protagonista), y la lucha libre. La historia de las cintas dedicadas a la lucha libre, especialmente al Santo, inició con una fotonovela semanal de José Cruz en donde se contaban las aventuras de este célebre luchador. Después el cine trasladó estas historias a sus guiones y la historia es conocida por todos: el Santo se convirtió en el súper héroe nacional pues combatió con sabios locos, mujeres vampiro, brujas malvadas, fenómenos de feria, jorobados, momias resucitadas, monstruos infernales, robots asesinos, engendros de los pantanos, seres de otras galaxias y muchos seres malignos más. El éxito de este nuevo formato fue tal que ya no sólo el Santo combatía contra extraños seres, sino que también lo hacían otros colegas del pancracio como Blue Demon, Black Shadow, El Huracán Ramírez, El Médico Asesino, El Verdugo, El Cavernario, Tonina, Mil Máscaras y algunos otros. Aquí cabe destacar una característica que contenían todas estas películas, además de las temáticas siempre parecidas, es el bajo presupuesto con el que se realizaban. No se sabía qué daba más terror, si el cuerpo del hombre lobo o que se le viera el cierre al traje.

En México también hubo western, la película por excelencia de este tipo coincide con que es una cinta que también representa a las pocas (pero bien hechas) películas mexicanas de medados de siglo. Los hermanos de hierro fue la cinta paradigmática del western mexicano, fue dirigida por Ismael Rodríguez y protagonizada por Antonio Aguilar, Julio Alemán y Columbia Rodríguez, entre otros. La cinta trata de cómo los hermanos Hierro buscan vengar la muerte de su papá a manos de Pascual Velasco.

Siguiendo la línea de la riqueza artística escasa del cine durante el sexenio de López Mateos, es necesario hablar de Luis Alcoriza y de sus tres cintas más representativas, Tlayucan (1961), Tiburoneros (1962) y Tarahumara (1964). Las tres cintas están ubicadas en espacios no citadinos, pero ya no con charros y adelitas posrevolucionarios como protagonistas, sino con personas comunes y corrientes. Este trabajo hizo que el discípulo más avanzado de Luis Buñuel se hiciera de un nombre en el cine mexicano y que además se despegara de su maestro. También hay que mencionar filmes de otros directores: Los pequeños gigantes  (1960) de Hugo Mozo, Las señoritas Vivanco (1959) de Mauricio de la Serna y Viento negro  (1964) de Servando González.

Otra de las cosas rescatables en esta época dentro del cine es que en 1961 surgió una revista totalmente dedicada al séptimo arte llamada Nuevo cine. En el equipo de esa publicación destacan los siguientes nombres: Rabel Corkidi, Salvador Elizondo, Jomi García Ascot, Emilio García Riera, José Luis González de León, Heriberto Lafranchi, Carlos Monsiváis, Julio Pliego, Gabriel Ramírez, José María Sbert y Luis Vicens. Además surgieron los primeros cine clubs, los críticos totalmente dedicados al cine, el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos y el primer concurso de cine experimental en 1964. De dicho concurso, el primer lugar fue La fórmula secreta (o “Coca Cola en la sangre”) de Rubén Gámez, que algunos compararon como el Pedro Páramo del cine; el segundo lugar fue En este pueblo no hay ladrones de Alberto Isaac y el tercer puesto fue Amor, amor, amor de Manuel Barbachano. La siguiente edición de este concurso fue hasta 1966, pero estuvo plagada de malas desiciones, llegando al punto que el primer lugar se declaró desierto y el segundo puesto fue de Juegos de mentiras de Archibaldo Burns.

 

Bibliografía:

–     Sánchez Francisco. Luz en la oscuridad. CONACULTA. México. 2002. 286

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s