Reseña: “Polvos de la urbe” (libro) de Víctor Roura. [1987]

Publicado: enero 20, 2012 en Amplitud Tísica
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Título del libro: Polvos de la urbe

Nombre del autor: Víctor Roura

Editorial/Año: Plaza y Valdés/1987

Género: Reportaje novelado (neoperiodismo pues)

Lo poco que escribió Diego creo que a nadie le llegó a importar. Como músico en su país nadie lo entendió.

En México son escasas, escasísimas, las obras literarias cercanas al rock. Más allá de la literatura de la onda (Parménides García Saldaña, José Agustín, etc.) y algunos textos de músicos (Armando Vega Gil, Federido Arana, etc.) la ausencia de historias contextualizadas entre amplificadores y manos cornutas es alarmante. El rock no sólo se debe de escuchar, también se puede leer y ese un deporte que no se practica en México; doblemente desgraciado, porque en México no se lee rock y no se lee, punto.

Víctor Roura presenta en Polvos de la urbe la dichosa frontera entre la literatura y el periodismo. En este libro, el autor nos presenta a Diego Iturrigaray, un músico fracasado, de esos que casi no hay en nuestro país, y las desventuras que tiene en su corta vida: las grupis, los hoyos fonquis, las peleas con la banda, el anti-éxito y su muerte en el terremoto del 85, así es, igualito que Rockdrigo, de hecho se conocieron y eran cuates. Diego Iturrigaray es un personaje muy real, en primer lugar porque sí existió, Polvos de la urbe es su biografía con un estilo novelístico, y en segundo lugar porque es muy probable que cualquiera de nosotros conozca a un Diego Iturrigaray que se perdió en el sendero del rock mexicano.

Polvos de la urbe. No podía haber título más adecuado. El propio guitarrista (Diego) se define a sí mismo de esa forma gracias al anonimato eterno en el que se desenvolvió. Su muerte en el terremoto le da más propiedad al título. Un tercer hecho que refuerza esto es que este libro ya no se consigue en ningún lado, Plaza y Valdés lo tiene descontinuado… Polvos de la urbe y de las estanterías de algunas bibliotecas que aún resguardan algunos ejemplares. El Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM es uno de esos lugares.

Fuera de la historia rocanrolera, el estilo de Roura en el texto es casi de documental cinematográfico. Es posible imaginarse al Diego lleno de ilusiones frente a una lente, a sus padres destrozados, a su suegro con la vena iracunda de la frente saltada, a su suegra con el pañuelo entre las manos, en fin, una descripción que, ya sea en los diálogos o en la narrativa, es capaz de atrapar al lector en esta historia.

Para aquellos desidiosos que se niegan a leer algo y que prefieren saltar de tocada en tocada, Polvos de la urbe es una gran opción para leer algo cercano a sus vidas. Neta que me parece imposible que un mexicano que se diga rocanrolero abandone a la mitad de la lectura este libro.

Roura Víctor, Polvos de la urbe, Plaza y Valdés, 1987, México, 181pp.

Aquí una rola (en baja calidad) de Carlos Arellano sobre el libro:

http://www.youtube.com/watch?v=pJnGGXSBRTs

 

Por: Hugokoatl (@RockticiasLED)

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