El malestar en la cultura

Publicado: febrero 10, 2012 en Esas tareas ínfimas

La tesis principal de Freud en este trabajo es que la cultura hace infeliz al humano y mientras ésta permanezca, el humano seguirá siendo infeliz, algo así como si la cultura fuera una cadena que no se puede romper. Algunas de las ideas secundarias de este trabajo es que dentro de las ideas que la cultura causa en el humano, están que éste sea feliz según ciertas cosas, pero que todo esto es una mentira porque en realidad, como acabo de escribir en este mismo párrafo, la cultura nos deja infelices. Otras ideas llevadas a cabo por Freud son el control de los instintos que la cultura ejerce sobre nosotros, la posesión de objetos y nuestra relación con ellos y hasta el amor y su intervención en la psique del humano en relación con la cultura.

Freud inicia mencionando las diferentes actitudes del ser humano hacia los demás, en especial esa envidia que todos podemos tener hacia aquel que creemos es “mejor”, “tiene más”, “sabe más” y un largo etcétera en el que nosotros quedamos disminuidos. Después es que introduce el elemento amor en la cultura y como éste interviene en la frontera del yo interno y del yo externo, de cómo es que cuando uno está enamorado la frontera de estos dos yo se flexibiliza. Aquí cambe mencionar que el yo interno y el yo externo comienza a distinguirse en cuanto el bebé se da cuenta de que ni su mamá ni nadie que lo rodea es parte de él, sino que esto es un yo externo, o bien, un no yo.

Por otro lado, Freud habla de cómo al darse cuenta el ser humano de lo pequeño que es en comparación con el mundo, comienza a crear a sus dioses, esto como un afán de tener una imagen paterna que nos cuide de los males y, por qué no, echarle la culpa cuando algo nuestro no sale bien. Con esto se da origen a las religiones y a los rituales, que son la primera manifestación de una cultura, esto, tomándola como un conjunto de tradiciones, pensamientos y reglas de una comunidad. Es entonces que los dioses y las prohibiciones que de ellos emanan, son las primeras manifestaciones culturales que empiezan a limitar al humano, Freud las califica de delirios colectivos para salirse de la realidad. Las cadenas que representan las reglas pueden iniciar con las reglas religiosas y se pueden extender hasta todo el tipo de leyes que existen en la actualidad (civiles, mercantiles, militares, etc.)

Esta manifestación y construcción de dioses, Freud la toma como una necesidad del ser humano por tener alguien superior a él y la tacha también de una idea infantil, en la que si uno se detiene a analizar toda esa situación, resulta extremadamente irreal. Sin embargo, lo que en realidad se busca con toda esa manifestación religiosa (de la religión que sea) es alcanzar la felicidad; esto de alguna forma da la razón a Freud, pues el propio humano es quien se pone sus límites, pero él mismo también inventa el momento en que esos límites serán borrados, en el caso de algunas religiones (como la católica) es que al morir, si uno se portó bien, será recompensado con la felicidad eterna.

Las tres fuentes que nos hacen infelices según Freud son:

–          La supremacía de la naturaleza

–          La caducidad de nuestro cuerpo

–          La insuficiencia de nuestros métodos para regular las relaciones humanas en la familia, el Estado y la sociedad.

Sin embargo, y adelantándome a algunos temas del texto, Freud deja claro que este inicio religioso tiene su origen casi en el origen mismo del humano; especialmente cuando iniciaron las comunidades sedentarias, pero que en su actualidad (1930) la religión comenzaba a tener descontenta a la gente (ya no inconcientemente, sino concientemente), esta idea no fue nueva para cuando Freud la escribió, sino que ya tenía un largo recorrido y muchos filósofos, artistas y científicos la habían abordado (ejemplo: Niezstche) . Así que si para 1930 la religión comenzaba a causar desconfianza en algunas personas y ya era una idea trabajada y estudiada, podemos comprender como es que en la actualidad se comienza a sufrir una auténtica decadencia en la fe institucional en las nuevas generaciones, en las que se cree en algo, pero ya no se cree en quienes representan a la fe.

Pero para Freud, la felicidad no tiene que ser alcanzada hasta el momento de morir, sino que la felicidad no es otra cosa más que la satisfacción de necesidades acumuladas. Sin embargo, es aquí donde entra la cultura, pues ésta nos impide ciertas satisfacciones humanas, empezando por la prohibición de la satisfacción de necesidades primarias humanas en ciertos lugares o tiempos por considerarse de mala educación, o sea, que en la sociedad conviene estar bien educado en lugar de satisfacer nuestras necesidades.

Con esto, se menciona que pueden existir ciertas escapatorias a esta realidad, las drogas son un ejemplo de esto, pero Freud no aborda más este tema, tan sólo se limita a mencionarlo. En lo que sí abunda más, es en cómo ciertas actividades tales como consumir drogas (de la clase que sean) o la creación artística, o la investigación científica, entra muchas otras actividades, no son más que actos que sirven de moneda de cambio por las satisfacciones prohibidas o controladas, es decir, para la sociedad es mejor que uno esté bien educado (como ya mencioné), sea creativo,  se drogue (con cualquier tipo de droga, legal o ilegal) o realice muchas investigaciones científicas, en lugar de comer en el trabajo, dormir en la calle y tener relaciones sexuales en exteriores. Todo esto se resume en la palabra: sublimación.

Esta palabra –sublimación- es clave para comprender la tesis de Freud en este trabajo, pues mediante la sublimación, el individuo cree que es feliz (y hasta exitoso) al realizar algo, pero en realidad sólo cambia esto que hace por no satisfacer sus necesidades, por lo que detrás de su felicidad cultural, se encuentra su infelicidad psíquica (por definirla de alguna forma). Además, para calificar a las culturas de las civilizadas de las no civilizadas, la sublimación  es un elemento de vital importancia, pues mientras una sociedad esté más cercana al ello es más incivilizada, mientras que si está más cercana al superyó es civilizada.

Es entonces que las necesidades pasan a un segundo plano en el ser humano, ya que sólo se pueden tener relaciones sexuales después de estar casados y para conservar la especie, no se puede comer más de lo que uno necesita, uno sólo puede dormir cuando de verdad está cansado y un largo etcétera en el que las necesidades primarias pasan a ser necesidades terciaras de la vida en la cultura (aunque hay que aceptar que la necesidad humana más prohibida es el sexo, puesto que es la única de la que el individuo puede mantenerse alejado y no morir).

La libido que se guarda al abstenerse sexualmente no se queda guardada con el rigor de la palabra, sino que sale mediante otras actividades (sublimación), pero otra forma es desviar la libido del sexo hacia otros objetos, convirtiéndola en una libido objetal, en la que cualquier objeto es víctima o beneficiario del instinto de eros o tanatos, según sea el caso.

Cuando el ser humano no cumple su gran educación y se desvía tantito del camino de la moral dictada por la cultura, es cuando entra la necesidad de castigo, es algo así como si uno se dijera a sí mismo el mal que cometió, pero su propia ética es quien lo obliga a decir: “castíguenme”. El castigo es tomado por Freud como esa vuelta al “buen camino de la infelicidad” que la cultura impone sobre nosotros. Uno de los sentimientos más susceptibles es la agresividad, en la que si uno golpea, rompe, desgarra o destruye algo siente la necesidad de ser castigado, aunque Freud dice que esto es normal, pues inconcientemente se toma la decisión de mejor destruir cosas externas en lugar de destruirse a uno mismo. Aunque también existen los casos en que uno se castiga a uno mismo, esto no debe ser tomado como cuando los monjes se flagelan, sino que el autocastigo puede radicar en enfermedades que al individuo le dan, por increíble y descabellada que parezca esta idea. A esta necesidad de ser castigado, también se le puede tomar como remordimiento posterior a la desviación del buen camino.

Todo puede ser resumido a esto:

CULTURA à Infelicidad inconciente debido a las leyes culturales (religiosas, nacionales, etc.)

                     à Felicidad conciente mediante la sublimación

                     à Si no se cumple = Remordimiento/Culpa à Enfermedades

Fuente:

– Freud Sigmund. El malestar en la cultura. 1930

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