Elecciones y comportamiento electoral

Publicado: febrero 22, 2012 en Esas tareas ínfimas

En los sistemas políticos democráticos las elecciones son un eje fundamental de la participación ciudadana, pues es a través de estas que los ciudadanos eligen a otros ciudadanos para que los representen. Pero cabe aclarar que las elecciones no son la única forma de elegir gobernantes, pues existen sistemas de consenso, sorteo, antigüedad, herencia, concurso y designación, pero estos sistemas suelen ocuparse poco en los sistemas democráticos.

Además de las elecciones hay otras formas en que los ciudadanos pueden participar en el ejercicio político, una de ellas es el sistema tradicional que está compuesto por familias, o las famosas “palancas”; otro es el sistema organizativo que está compuesto por sindicatos, partidos políticos u otras organizaciones de índole política; y por último el sistema electoral, el cual es al que tienen acceso la mayoría de las personas y por lo mismo es el más común.

El sistema electoral ofrece tres ventajas principales sobre los otros dos sistemas, el primero es la universalidad del acceso, que se refiere a que todo ciudadano en capacidad de participar lo puede hacer con toda libertad; la igualdad de influencia, es decir, al momento de votar, todos son iguales, el voto del rico vale exactamente lo mismo que el voto del pobre; y la tercera ventaja es privacidad y libertad del voto, la cual evita lo más posible presiones sobre los individuos sobre el cómo realizar su ejercicio político.

Asimismo el voto puede ser dividido en tres grupos según su “peso”. El primer grupo es el del voto indirecto, en el que las personas eligen a un grupo de personas que votarán por ellos; el segundo grupo es el del voto por curias o escaños, en el que se divide a la población en grupos y se les asigna cierto número de lugares representativos, y los integrantes de los grupos deben votar por los candidatos de su mismo grupo; el tercer grupo está integrado por el voto plural, en el que el voto de las élites tiene más peso. Este último grupo deja a un lado la ventaja de la igualdad de influencia, pues desde el momento que un voto vale más que otro, se entra en un sistema electoral de desigualdad.

Ahora bien, un elemento importante de las elecciones son los candidatos a ocupar los puestos representativos, y para que los ciudadanos puedan formular sus preferencias se deben de cumplir tres puntos importantes: 1) Que los ciudadanos tengan acceso libre y plural a la información de cada uno de los candidatos, 2) que cualquier persona insatisfecha con las opciones pueda ofrecer una propia, y 3) que las autoridades en turno “no metan mano” en el proceso, es decir, que no haya fraude.

De igual manera, para que las elecciones sean justas es necesario que éstas se realicen sin la preferencia o la influencia en ellas del gobierno en turno, que el voto de cada ciudadano sea respetado y libre, y que las elecciones y los periodos de gobierno tengan un límite de tiempo establecido, esto gracias a la volatilidad de las preferencias que puede haber por parte de los ciudadanos, pues no siempre estarán de acuerdo con los políticos y sus partidos en todo.

Las elecciones además de ser el ejercicio clásico de la democracia, otorga a los estados tres funciones básicas: Produce representación, es decir, integra organismos que serán liderados por gente que eligió la propia gente; otorga un gobierno, con esto se plantean acciones que pueden estar enfocadas hacia la población, o bien, hacia otros gobiernos; y por último, producen legitimidad, pues al haber una representación mayoritaria que fue aceptada, los que integran el gobierno resultan ser legítimos.

Los sondeos y encuestas son las técnicas más usadas para medir las intensiones de voto de las personas, pero gracias a que el voto resulta ser anónimo, en muchas ocasiones resulta difícil establecer quiénes fueron los que votaron por tal candidato. Esto no quiere decir que sea imposible realizar grupos de personas de acuerdo a sus actitudes y sus preferencias de voto para las elecciones, pero lo que sí resulta ser imposible es saber exactamente qué grupos de personas y cuantos integrantes de esos grupos votaron por un candidato. Todo al ámbito pre electoral sí puede ser medido, y en este período sí es posible engrupar a las personas. Pero de igual forma los resultados de las encuestas sobre intención de voto no son axiomas imposibles de derribar pues resultan tener fallas, o bien, simplemente la gente que respondió de determinada forma una encuesta, en otro momento piensa diferente.

Las encuestas sin embargo sirven para cumplir diversas funciones según el momento en que se utilicen. Para los tiempos pre electorales sirven para realizar una proyección de lo que pasará en las elecciones, mientras que en tiempos post electorales resultan útiles para hacer un análisis de las elecciones, comparando resultados de encuestas con los resultados de las elecciones.

Bibliografía:

Anduiza Eva y Bosch Agustí. Comportamiento político y electoral. Ed. Ariel Ciencia Política. España. 2004. 280pp

 

 

 

 

 

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s